El trabajo del arboricultor es tan bueno como su equipo y el criterio con que lo usa. Una buena herramienta bien mantenida corta limpio, cansa menos y, sobre todo, es más segura. En esta guía repasamos las herramientas del arboricultor por categorías, desde los útiles de mano hasta el equipo de trepa, con una idea que conviene tener clara desde el principio: el material de altura no se compra y se estrena, exige formación específica para usarlo sin poner en riesgo la vida.
Herramientas de mano
Son la base del oficio y las que más se usan a diario. Un corte de poda de calidad depende tanto de la técnica como de que la herramienta esté afilada y sea la adecuada para el diámetro de la rama.
- Tijeras de podar (de una mano). Para ramas finas, de hasta unos dos o tres centímetros. Las de tipo bypass, con dos hojas que se cruzan, dan un corte limpio en madera viva; las de yunque son más para madera seca. Su mantenimiento es sencillo pero constante: limpieza, afilado y engrase.
- Tijera de dos manos (loppers). El brazo largo aporta palanca para ramas más gruesas y alcance añadido. Útil cuando no compensa arrancar la motosierra o cuando se trabaja entre vegetación densa.
- Serrucho de poda. Imprescindible para ramas medianas que la tijera ya no abarca. Los de hoja curva y dientes de corte al tirón son muy eficaces y ligeros, y permiten trabajar en posiciones incómodas, incluso desde la copa.
- Pértiga de poda. Alarga el alcance desde el suelo, con serrucho y a veces tijera accionada por cuerda o varilla en el extremo. Permite resolver ramas altas sin subir, aunque tiene límites de precisión y de esfuerzo. Existen pértigas manuales y motorizadas.
Para elegir bien entre unas y otras, ayuda dominar antes el criterio de corte según especie y época, algo que tratamos en los tipos de poda de árboles. La herramienta es el medio; la decisión de qué y cuándo cortar es lo que marca la diferencia.
Motosierras
Cuando el diámetro crece, entra la motosierra. En arboricultura conviene distinguir dos familias:
- Motosierra de poda o de una mano. Compacta y ligera, pensada para el trabajo en altura, donde el trepador la maneja en espacios reducidos y a menudo asegurada con un cabo. No sustituye a la estándar en cortes grandes, pero es la herramienta natural del trabajo en copa. Su uso a una mano es delicado y requiere técnica: no es para principiantes.
- Motosierra estándar. La de mayor potencia y espada más larga, para apeos, tronzado en suelo y cortes de diámetro importante. Es la que se usa para procesar la madera una vez desmontada.
Existen versiones de gasolina y de batería. Las eléctricas han ganado terreno por su menor ruido, ausencia de humos y comodidad en trabajo urbano, mientras que las de gasolina siguen siendo la referencia en autonomía y potencia para faenas largas. Sea cual sea, la motosierra concentra buena parte del riesgo del oficio y su manejo va siempre ligado a los equipos de protección adecuados.
Equipo de trepa y trabajo en altura
Aquí entramos en el material crítico. El equipo de trepa es lo que permite acceder a la copa y posicionarse para trabajar, y un fallo o un uso incorrecto tiene consecuencias graves. Por eso insistimos: este material exige formación reglada y práctica supervisada antes de usarlo en solitario. No se aprende leyendo una lista.
- Cuerdas. Se emplean cuerdas específicas de trepa (semiestáticas, de baja elongación) y, en muchos sistemas, una cuerda de acceso y otra de trabajo. Deben ser las diseñadas para arboricultura, con sus certificaciones, y llevar un control de uso y estado.
- Arnés de trabajo. El punto de unión entre el profesional y el sistema. Los arneses de arboricultura tienen puentes y anclajes pensados para el posicionamiento en copa y para trabajar cómodo durante horas. El ajuste correcto es parte de la seguridad.
- Mosquetones y conectores. Con cierre de seguridad, en distintos formatos según su función. Cada conexión del sistema debe hacerse con el conector adecuado y verificarse antes de cargar peso.
- Dispositivos de freno y ascenso. Los sistemas modernos de trepa incorporan dispositivos mecánicos de freno que sustituyen o complementan a los nudos de fricción tradicionales, aportando control fino del descenso y del posicionamiento.
- Nudos. Pese a la mecanización, el conocimiento de nudos de fricción y de anclaje sigue siendo fundamental. Saber por qué funciona cada sistema, y no solo repetir un gesto, es lo que permite reaccionar cuando algo no va como esperabas.
Todo este equipo forma un sistema: no basta con tener buenas piezas, hay que combinarlas correctamente y revisarlas. Si te interesa la parte técnica, la desarrollamos en trepa y trabajo en altura, y conviene leerlo junto a los criterios de seguridad y EPIs en arboricultura.
Astilladora o biotrituradora
Una vez cortado, hay que gestionar el material vegetal. La biotrituradora (o astilladora) convierte ramas y restos en astilla, reduciendo drásticamente el volumen y facilitando el transporte o el aprovechamiento como acolchado. Es una máquina potente y, junto con la motosierra, una de las que más accidentes provoca por atrapamiento. Su uso requiere procedimiento: alimentación por el lado correcto, nunca introducir material a empujones con manos o pies, mantener distancias y no trabajar con ropa suelta ni cordones colgando.
EPIs anticorte y protección
El equipo de protección individual no es un accesorio, es parte de la herramienta. En arboricultura el mínimo incluye:
- Pantalón o zahón anticorte, con fibras que frenan la cadena de la motosierra.
- Calzado de seguridad, con puntera y, en el uso de motosierra, protección anticorte.
- Casco con protección auditiva y facial, pantalla o gafas frente a proyecciones y ruido.
- Guantes adecuados a la tarea, y protección específica de brazos según el trabajo.
El EPI solo protege si está en buen estado y bien colocado. Un pantalón anticorte cortado o unos protectores auditivos que no se usan no sirven de nada.
Mantenimiento y seguridad del material
El mantenimiento no es un extra, es lo que mantiene el equipo eficaz y seguro. Algunas pautas transversales:
- Limpieza y afilado de herramientas de corte tras el uso; una hoja afilada corta con menos esfuerzo y hace cortes más limpios para el árbol.
- Desinfección de las herramientas de poda al pasar de un árbol a otro cuando hay riesgo sanitario, para no propagar patógenos, como recordamos al hablar de plagas y enfermedades de los árboles.
- Revisión de la motosierra: tensión y estado de la cadena, filo, engrase, freno de cadena y niveles antes de cada jornada.
- Inspección del equipo de altura: las cuerdas, arneses y conectores tienen vida útil y deben revisarse periódicamente, retirando de inmediato cualquier pieza dañada, con desgaste o que haya sufrido una caída. Ante la duda, se descarta.
Reunir el equipo es la parte fácil. Lo que convierte a alguien en arboricultor es el criterio para usarlo y la disciplina para mantenerlo. Y, una vez más, el material de altura no se improvisa: acompaña siempre la compra de formación específica. Si quieres profundizar en el conjunto del oficio, tienes más recursos en el blog y puedes encontrar profesionales y empresas en el directorio.